GONGS

Buda Orfebre

“El sonido como llave, como puerta, como umbral hacia otra forma de habitar la experiencia humana.”

Buda Orfebre Gongs

EL UMBRAL

Hay un instante en que el sonido comienza a ocupar el espacio de otra manera. Una vibración aparece, se expande, se cruza con otras y lentamente desaparece. Graves, armónicos y batimientos forman un paisaje que cambia a cada momento.

A lo largo de la historia, distintas culturas han recurrido al sonido para marcar transiciones, acompañar ceremonias, reunir a una comunidad, favorecer la contemplación o modificar nuestra relación habitual con el tiempo y el espacio.

A ese territorio de paso lo llamo El Umbral. Una investigación abierta sobre aquello que puede suceder cuando la escucha se vuelve profunda y nuestra manera de habitar la experiencia comienza a cambiar.

Los gongs forman parte de ese territorio. Su presencia, la expansión de su sonido, sus graves, armónicos, batimientos y largas resonancias abren un campo especialmente fértil para seguir explorando la escucha y esa pregunta que permanece abierta.

MEDIDAS Y VALORES

Valores en dólares.

MedidaValor
24" / 60 cmUSD 1.200
32" / 81 cmUSD 2.100
40" / 101 cmUSD 3.700
50" / 127 cmUSD 7.200
60" / 152 cmUSD 12.500

Mallets y soportes

MedidaMalletsSoportes
24" / 60 cmUSD 60USD 180
32" / 81 cmUSD 105USD 315
40" / 101 cmUSD 185USD 555
50" / 127 cmUSD 360USD 1.080
60" / 152 cmUSD 625USD 1.875
Flumies
“Canto de Ballenas”
USD 50—

Si podés acercarte al taller de San Isidro, coordinamos una visita para que conozcas y escuches los gongs personalmente. Si estás lejos, puedo compartirte registros de audio y video de distintas piezas y acompañarte en la elección a distancia. 

NACE EL GONG

Todo comienza con un gran disco plano de metal. El gong aparece cuando se construyen dos de sus elementos fundamentales: el marco y la membrana. Uno contiene y sostiene; la otra conserva la flexibilidad necesaria para vibrar. Entre la firmeza del borde y la flexibilidad de la membrana se establece una relación esencial. Es allí donde, para mí, comienza verdaderamente un gong.

Y acá la aventura empieza a diferenciarse de la construcción de un cuenco sonoro. La complejidad es mucho mayor. Los gong makers sabrán de qué hablo: encarar una gran superficie de metal, controlar las deformaciones que provoca el martillado, consolidar un marco de contención y, al mismo tiempo, obtener una membrana vibratoria completamente plana constituye, sin duda, uno de los grandes desafíos de este arte.

Y cuando la forma aparece, comienza otra instancia del oficio: la afinación. Allí el trabajo deja de estar puesto solamente en construir la estructura y empieza a orientarse hacia las voces del gong. Las tensiones y los campos de martillado de distinta densidad forman parte de una arquitectura sobre la que intervienen la mano y el oficio del orfebre. En estos gongs, afinar es acompañar y orientar una trayectoria sonora: buscar profundidad y movimiento, dejando aparecer voces que pueden evocar la profundidad del océano, el oleaje, el viento, los grandes movimientos de la Tierra y, a veces, ese fuego antiguo que en los relatos tomó la forma del rugido de un dragón.